Storydoing

Storydoing, obras son amores…

18 diciembre, 2019 EYCOM 0 Comentarios

¿Tiene el Storytelling sus días contados? ¿Hemos llegado ya al punto en que las historias con los que muchas marcas utilizan para establecer conexión directa con sus audiencias no funcionan o son insuficientes?, no lo sabemos… Pero incluso Christian Salmon, quien acuñó el término hace una década, ha publicado un nuevo libro La era del enfrentamiento: Del Storytelling a la ausencia del relato, donde critica la utilización excesiva del concepto especialmente por la publicidad y la política.

Por supuesto que hay que continuar buscando la historia que identifique a nuestra marca o cliente con su público objetivo. Pero no es suficiente, debemos dar un paso más adelante y unir a todos aquellos que estén directa o indirectamente vinculados a través de experiencias y acciones tangibles y creíbles. Y de eso trata el Storydoing, en pasar de simplemente contar historias a que sean las personas, de nuestra organización y externas, las protagonistas de dichas historias, vinculadas a los valores de nuestra marca, evidentemente.

¿Un buen ejemplo de Storydoing? El que todos conocemos, Redbull y el vuelo estratosférico del cosmonauta Felix Baumgartner en 2012. El resultado: la transmisión en directo por 40 cadenas de televisión y más de 130 medios digitales. 8 millones de seguidores del evento en streaming. 150.000 nuevos suscriptores en el canal de Youtube en una semana. Y en Twitter, sólo durante el salto un 1.355 tweets cada 10 segundos y 80 nuevos seguidores por segundo. Además de 480.000 me gustas a las fotos de la llegada y 48.900 ‘shares’ en Facebook.

¿Tenemos que irnos todos al espacio para hacer un buen Storydoing? Por supuesto que no, pero sí debemos tener en cuenta una serie de atributos. El primero es contar con una historia propia, un propósito,  que defina la ambición y los retos de la empresa para con la sociedad, yendo más allá de cualquier aspiración comercial a corto plazo. Dicha historia debe ser entendida, interiorizada y compartida por toda la compañía.

Además la historia debe servir como motor dentro y fuera de la empresa y convertirse en el eje de las distintas acciones que se van a desarrollar. Si por ejemplo, hablamos de igualdad de género las acciones pasan por la creación de comisiones paritarias dentro de la organización, pero también de proyectos de igualdad fuera de la empresa, por ejemplo… Y el elemento más importante, sin el que el Storydoing no tiene ningún valor: el público externo debe engancharse a nuestra historia y sus posteriores acciones, de las que debe ser también protagonista, sino no habrá funcionado.

Lanzar comunicados de prensa diciendo que nuestra marca u organización se compromete a hacer tal o cual cosa puede haber funcionado hasta ahora. Pero ya no es suficiente. Las audiencias exigen dentro de esta marea de noticias falsas, medas verdades y desinformación, una comunicación veraz acompañada de hechos. Y con el Storydoing, obras son amores y no buenas razones.