La obligación de comunicar: más allá de emitir mensajes
17 de septiembre de 2024

¿Comunico o No comunico?…. La obligación de comunicar más allá del mensaje

La obligación de comunicar va más allá del mensaje. El quid de la cuestión no es solo comunicar, sino la consideración que le otorgas a la comunicación como tal. Y te aseguramos que replantearse el concepto no está de más, especialmente hoy, cuando la obligación de comunicar va más allá de enviar una nota de prensa o publicar en social media.

¿Obligación de comunicar por cumplir o por estrategia?

Nuestra experiencia nos muestra que, a día de hoy, muchas empresas —especialmente en el entorno B2B— aún creen erróneamente que basta con realizar comunicaciones puntuales (notas de prensa, posts, campañas de mailing…), y con eso ya está todo bajo control. Se registran las lecturas, aperturas o impactos en medios, se archivan los resultados en un informe… y hasta la próxima acción.

Pero esa visión es demasiado limitada. Porque en ese enfoque, falta el elefante en la habitación: la obligación de comunicar no es solo emitir mensajes, sino entender cómo, cuándo y con quién estamos hablando.

Comunicar también es escuchar

La era de la comunicación unidireccional se ha extinguido, como los dinosaurios. La transformación digital ha empoderado al receptor. Ya no basta con hablar, ahora hay que escuchar y reaccionar.

Incluso los medios de comunicación tradicionales han modificado su modelo: ahora necesitan atraer a usuarios que interactúan, comentan, valoran y debaten. Y esto aplica también a las marcas. El paradigma ha cambiado. Todo contenido publicado —incluso por empresas— puede recibir una respuesta pública.

Entonces, ¿Cómo deben actuar los responsables de comunicación? Aquí es donde la obligación de comunicar adquiere una nueva dimensión.

Cuando la comunicación unidireccional deja de serlo

Todo profesional de la comunicación vive su bautismo de fuego cuando una acción comunicativa se transforma en multidireccional sin previo aviso. No hablamos de crisis por trolls o comentarios negativos (eso lo abordaremos en otro post), sino de casos en los que una nota de prensa se convierte en un hilo de debate online… y queda ahí, accesible para siempre.

¿Qué hacer entonces?
Lo primero: aceptar y abrazar el nuevo paradigma.
Lo segundo: comprender que toda acción —o incluso inacción— comunica. El silencio también comunica. Y no siempre de forma positiva.

Silencio: ¿estrategia o error?

Sí, la obligación de comunicar también implica decidir cuándo callar. Pero el silencio solo debe ser una estrategia si está bien pensada, basada en una marca sólida y reconocible. De lo contrario, puede transmitir opacidad o incluso desconfianza. No conviertas el silencio en la opción por defecto.

Adáptate: comunicar con conciencia y coherencia

Aceptar que todo comunica no implica que debas cambiar la personalidad de tu marca. Al contrario: si la has definido bien, puedes comunicar con coherencia incluso en entornos inciertos. Y aquí entra en juego otra parte clave de la obligación de comunicar: la planificación.

Estudia, monitoriza, analiza. Establece protocolos de actuación ante distintos tipos de interacciones. ¿Debes responder a todos los comentarios? No. ¿Debes diferenciar entre una crítica constructiva y un ataque sin fundamento? Sí.

El canal también importa. No es lo mismo recibir una mención en LinkedIn de alguien influyente en tu sector, que un comentario anónimo en X. La forma en que respondes debe estar alineada con la personalidad y objetivos de tu marca.

La obligación de comunicar va de relaciones

Sí, los negocios también son relaciones. Con muchos agentes, sí, pero relaciones al fin y al cabo. Y como en toda relación, la comunicación es clave.

Cada vez que alguien interactúa con tu marca —sea un ex empleado, un cliente satisfecho o un líder de opinión—, tienes una oportunidad. Aprovecha esa oportunidad con una estrategia clara, que te permita responder sin improvisar y fortalecer tu reputación.

No comunicar también es comunicar

En resumen, la obligación de comunicar hoy no se trata de llenar informes con cifras de apertura o de visibilidad. Se trata de comprender el papel que juega la comunicación en tu negocio y en tu reputación. De asumir que todo lo que haces (o no haces) está diciendo algo sobre ti.

Porque los negocios son relaciones. Y la comunicación es la base de toda relación duradera. No la descuides.

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