8 tips para conseguir que tu audiencia se enganche a tu historia

27 August, 2018 EYCOM 0 Comment

Vivimos en una sociedad sobresaturada de información y mensajes, cada vez es más difícil diferenciar tus comunicaciones y captar la atención de tu público objetivo. Por ello, el llamado Storytelling, se ha convertido en un elemento imprescindible para conectar con tu audiencia y llegar a transmitir ese vínculo emocional que logre empatizar con tu relato.

Pero no creas que esto aplica solo a los marketers y/o portavoces de la empresa. Tu, diariamente, aunque no lo consideres como tal, cuentas/narras una historia a los compañeros de tu equipo, a los clientes o a tu jefe. En definitiva estas vendiendo una idea o un punto de vista, que aunque tenga una naturaleza objetiva, requiere de una argumentación que sea capaz de seducir al receptor.

He aquí 8 tips o consejos a tener en cuenta para garantizar que las historias que cuentes conectan eficazmente con tu audiencia:

  1. Relevancia en la información por encima de la cantidad. ¡Filtra la información para crear tus argumentos! Cuando expones una idea, no se trata de explicar al receptor todo lo que sabes sobre un tema. Selecciona los datos más relevantes y elabora tus argumentos sobre ellos. De lo contrario, solo crearás confusión, a la vez que somnolencia. Evita ser de esas personas que se preocupan más por transmitir información que por conectar con otro ser humano.
  2. Si breve, dos veces bueno. “La brevedad es el alma del ingenio”, William Shakespeare (1609). Si bien es cierto, que los ciclos que nos permiten mantener la atención oscilan entre 90 y 110 minutos. Recientes estudios demuestran que la atención sostenida sólo puede mantenerse durante cortos períodos no superiores a 15 minutos. ¡Exprime ese cuarto de hora! Aunque hayas creado la mejor disertación no te olvides de que estas comunicando hacia un receptor y su atención hacia tu relato determinará el resultado.
  3. Toda historia tiene un inicio, un nudo y un desenlace. El cineasta Jean-Luc Godard dijo una vez: “Una historia debería tener un inicio, un medio y un final, pero no necesariamente en ese orden”. Seamos claros y aristotélicos (principio, medio y fin del relato), tu entorno empresarial no se enmarca precisamente dentro de la nouvelle vague. Estructura tu discurso en base a un orden lógico y asegúrate de que la siguiente parte del mismo, siempre sea interesante y revelador para tu público.
  4. Nunca pierdas de vista el foco. Los recursos para que el Storytelling se convierta en el arte de contar una historia, son tantos como tu creatividad y perspicacia den de sí. La creación y aprovechamiento de una determinada atmósfera a través del relato es básica para captar la atención del receptor. No obstante, nunca debes olvidar que sobretodo en el ámbito empresarial una “historia”, persigue un fin, impulsar una decisión (Comprar un producto o servicio, adoptar una nueva estrategia o contratar/ promocionar a un empleado, etc.). Cada momento de su historia debe estar dirigido hacia este fin. ¿Cuántas veces al ver un spot publicitario por ejemplo, has fruncido al menos el ceño, al descubrir que ese producto/servicio nada tenía poco o nada que ver la historia? La publicidad busca impactar, tu discurso convencer, no lo olvides.
  5. Una historia es una emoción envuelta en una idea. Robert McKee, el mejor maestro del arte de contar historias en el mundo, dice que una historia es una emoción envuelta en una idea. Sin perder el foco, usa todo el arsenal de recursos retóricos del que dispongas para crear una emoción englobando tu idea o historia. No son lo mismo datos que ideas, para datos ya disponemos de informes, balances, etc. Una idea lleva implícita la emoción. Para ello, al diseñar tu historia, ponte en el lugar de tu audiencia, llévala a su terreno emocional en función de sus preferencias, no las tuyas. Recuerda que buscas embriagarlos a ellos no a ti mismo.
  6. Nota mental: “Convertirme en un mejor narrador”. Tanto para mantener el nivel como para mejorar, lee libros y blogs, mira videos, afronta las reuniones con otra motivación, etc. Vivimos en la era de la comunicación, hay tantas maneras de comunicar y contar una historia como personas y créeme, cuando escuchas una historia diferente e impactante, ya sea por su formato o por el contenido, la segunda vez que escuchas una similar ya ha perdido frescura. Por lo que un buen orador siempre debe estar en continua evolución. En términos noveles, en muchas ocasiones vemos a determinados perfiles de comunicadores y pensamos: Este sujeto tiene una labia innata, yo no reúno de esas cualidades ¡ERROR!. Si bien es cierto que la experiencia otorga recursos como la flexibilidad y agilidad mediante la improvisación, esto debe ser trabajado. Practica, practica y practica. Antes de un discurso importante más que teatralizarlo delante de un espejo, grábate, relájate y simula el discurso de la reunión,  revisa el metraje y descubrirás tanto tus puntos fuertes como los de mejora. Ese es un buen punto de partida para mejorar tus habilidades como orador.
  7. Encuentra buenos modelos. Insisto, esto no solo aplica a los marketers y/o portavoces de la empresa, diariamente comunicas y cuentas historias. Al igual que practicas y mejoras ciertas habilidades a diario, no debes descuidar tu oratoria. Seguro que en algún momento de tu carrera profesional te has visto fascinado por la exposición de un tercero en una reunión/discurso empresarial. ¡No lo pospongas! Empieza la próxima semana, presta mucha atención a cada historia que alguien le cuente. ¿Qué te gusta y qué te apaga? ¿Cómo te sientes durante cada historia? Identifica tus modelos para empezar a definir tu estilo.
  8. Haz caso a Winston Churchill. ¿Y después qué? Si algo nos permite la tecnología actual es recibir feedback de aquello que compartimos. Tal vez tu ego o tu prurito personal te impida conocer qué opina la audiencia de lo que has compartido con ellos. Esa es una actitud del siglo pasado. Si las críticas son buenas, fantástico, es el camino a seguir…Y si son malas, mejor aún, nos permitirán mejorar, viendo qué hemos hecho mal. Para acabar una de las frases más manidas –con perdón— de Winston Churchill, alguien que de relatos sabía bastante y que también triunfó y fracasó recurrentemente durante su vida: “El éxito no es el final, el fracaso no es fatal: es el coraje para continuar lo que cuenta”, ¿Se os ocurre mejor relato que este?
En definitiva, ser un buen comunicador es un componente esencial en el mundo empresarial. Aprender a contar una historia conmovedora, una que entretenga, ilumine y finalmente mueva a la gente a actuar.

No te puedo asegurar que con el storytelling consigas cerrar el contrato comercial que llevas persiguiendo desde hace tiempo, o determinado objetivo a corto cuantitativo en el corto plazo. Lo que si te puedo asegurar es que ya actualmente, el storytelling es considerado una de las más importantes soft skills e independientemente de tu puesto de trabajo y tu audiencia, todos llevamos potencialmente un orador dentro.